Conócenos

Ser niño es tener la capacidad de sorprenderse en todo momento y ante cualquier circunstancia, sentir con inocencia, soñar sin límites, luchar con ahínco, expresar con sinceridad, amar profundamente y aprender siempre. Son grandes rasgos de sabiduría los que acompañan a la infancia, de manera que quienes tenemos el privilegio de existir en torno a un niño, tenemos la gigantesca misión de cuidar ese tesoro. Como la semilla que dentro de sí se sabe árbol, así nuestros pequeños sólo necesitan un ambiente que favorezca sus capacidades y les permita ser en plenitud.  Siembra arte cosecha sabiduría.

 
Dar el fundamento que necesitan estos maravillosos seres para enraizar su esencia y florecer, es una tarea que necesita reflexión permanente y profunda perceptividad. En este contexto el arte como vehículo de expresión del ser humano resulta una herramienta muy poderosa que nos permite hacer de la sensibilidad un hábito tanto en el niño como en los adultos que acompañamos su proceso. Articulamos nuestros sentidos con el contexto, favoreciendo un tipo de comunicación más efectiva, porque se habla con conciencia del otro.